La tarjeta navideña más antigua del mundo

tarjeta navideña

Enviar una tarjeta navideña es una de las tradiciones más bonitas de esta época del año. Pocas cosas hay tan especiales como abrir el buzón y encontrar una tarjeta de verdad, de papel, de esas que puedes poner a la vista cerca del árbol de Navidad y disfrutarla durante todas las fiestas.

En este mundo digital en el que estamos inmersos no parece que haya espacio para el correo postal de ningún tipo. A mí esto me da un poco de pena porque, aunque hay que reconocer que es mucho mejor que lleguen las facturas por email, también nos hemos olvidado de las cartas personales en papel.

No obstante, tengo que reconocer que es mucho más rápido enviar un mensaje de felicitación a todos nuestros contactos, que tener que escribir a a mano una nota específica para cada persona. De hecho, las tarjetas navideñas se inventaron para solucionar este mismo problema.

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El inventor de la primera tarjeta navideña

El creador de la primera tarjeta navideña fue el inglés Sir Henry Cole (1808-1882), que trabajó en distintos campos de la educación y el comercio. Cole era un hombre con una gran número de relaciones sociales que debía cuidar y atender, lo que incluía la tarea de escribir a mano muchas felicitaciones en Navidad. Por este motivo, en el año 1843, encargó a su amigo el pintor e ilustrador John Callcott Horsley (1817-1903), el diseño de la primera tarjeta navideña.

No era una idea descabellada, puesto que se conocían la felicitaciones de Año Nuevo desde el siglo XVIII, pero era la primera vez que se pensaba en imprimir una tarjeta específicamente para Navidad.

Cómo se hizo la primera Christmas card

John Callcott Horsley dibujó una escena navideña muy entrañable para la primera Christmas cardEn la postal se veía una familia entorno a una mesa brindando alegremente, con sus caras vueltas hacia el espectador, como si estuviesen alzando sus copas por el afortunado destinatario de la tarjeta. A ambos lados de la escena central se incluyeron representaciones de la práctica de la caridad hacia los pobres.

El único texto que incluía la tarjeta era un To: seguido de un espacio en blanco para poner el nombre de la persona a quien iba dirigida, además de la clásica frase navideñaA Merry Christmas and A Happy New Year To You.”

La tarjeta navideña no fue del todo bien recibida en algunos círculos de la sociedad inglesa. La escena del brindis causó bastante polémica, sobre todo porque aparecen algunos niños brindando y se llegó a decir que incitaba a la bebida.

Una de ellas se conserva en la Biblioteca Bridwell de la Southern Methodist University. Aquí puedes ver un vídeo:

El éxito de las tarjetas navideñas victorianas

El dibujo de John Callcott Horsley fue llevado a la imprenta y gracias a la técnica de la litografía se imprimieron unas 1000 tarjetas a bajo coste. Las tarjetas, en blanco y negro, eran coloreadas a mano posteriormente.

De esta manera, Sir Henry Cole pudo conseguir todas las tarjetas que necesitaba para sus contactos y comenzar un negocio nuevo vendiendo las sobrantes. También se dejaron algunas en blanco y negro para poder venderlas a un precio menor. Por desgracia, de las 1000 tarjetas que se imprimieron, solamente 10 han llegado hasta nosotros.

Hubo que esperar bastantes años más para que apareciese una de las modas victorianas más famosas. En 1862 se empezaron a imprimir tarjetas navideñas en serie y se convirtieron en un rotundo éxito.

La costumbre de enviar tarjetas navideñas se consolidó con el tiempo, como demuestra que la propia reina Victoria encargase 1000 tarjetas a una imprenta británica en 1893.

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¿Volvemos a enviar tarjetas en Navidad?

Sir Henry Cole comenzó una moda que empieza a perderse porque, tal vez igual que él, buscamos hacer las cosas más rápido. No obstante, creo que entre la felicitación escrita completamente a mano y el mensaje electrónico, la tarjeta navideña sigue siendo una manera preciosa de felicitar la Navidad. Después de todo, Cole encontró una solución que ahorraba tiempo, pero que no dejaba de ser detallista. Un objeto en papel que llegaba como un regalo, con un precioso diseño, que se podía conservar e incluso coleccionar.

No podía terminar esta artículo sin sugerir que volvamos a enviar tarjetas navideñas. De hecho, hace unos años, tomé la decisión de volverme una antigua y comencé a enviar postales a mis amigos. Casi nunca recibo respuesta, al menos en papel, pero no tardan en enviarme un mensaje y una foto por WhatsApp en cuanto abren el sobre y se encuentran ante un objeto tan arcaico como bonito. Siempre les hace mucha ilusión.

Mi pequeña recomendación estas fiestas es que si quieres sorprender de verdad, hagas un regalo inesperado y escribas una tarjeta navideña a las personas importantes de tu vida. ¡Feliz Navidad!

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Fuentes: Smithsonian MagazineSouthern Methodist University, Today.

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3 comentarios de “La tarjeta navideña más antigua del mundo

  1. Mayka dice:

    Empecé a hacerlo, hace años, con las personas más proximas. ¿Y sabéis qué? Ellos, también empezaron a hacerlo.
    Feliz Año Nuevo

    • Ana Llera dice:

      ¡Qué alegría no ser la única! Es una manera muy bonita de tener un detalle con nuestros seres queridos. Esperemos que se vaya animando más gente. Feliz 2018 para ti también.

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