Vistas ópticas: viajar sin salir de casa en el siglo XVIII

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Hace poco llegó a la librería una bonita vista óptica de Madrid que representa el Palacio de Santa Cruz, antigua Cárcel de Corte y hoy sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. Se trata de un grabado realizado con la técnica del aguafuerte y luego coloreado a mano con acuarela para darle protagonismo a algunos elementos de la imagen.

vistaopticamadridcarcel

En cuanto a su origen, vemos que pone «à Paris chez» pero se ha borrado el texto que tendría que aparecer a continuación con el nombre de los editores. Sin embargo, hemos encontrado otros ejemplares idénticos donde podemos ver que estaba editado por Daumont y Lachousse. El año de edición es aproximado, entorno a 1750-1780.

Cuando lo llevamos a nuestra caseta en la última Feria del Libro Antiguo de Madrid, nos dimos cuenta de que la gente se fijaba en él por su gran tamaño y porque el texto que acompaña a la imagen está del revés, como en el reflejo de un espejo.

¿Qué es una vista óptica?

El texto en la parte superior de nuestro grabado aparece del revés, ¿quizás por un error de imprenta? Lo cierto es que no, porque cada detalle de la vista óptica está cuidadosamente pensado.

Una vista óptica es un grabado realizado para ser visto a través de un visor óptico, como una caja óptica o un zograscopio. Suelen ser vistas panorámicas de edificios, jardines o calles de ciudades representados con una perspectiva algo exagerada, marcando mucho las líneas de fuga y el contraste de colores en la imagen, oscureciendo algunas zonas. Así cuando se miraba a través de la lente se obtenía una sensación de profundidad que encandilaba al espectador y se podían leer perfectamente las palabras que acompañaban a la imagen.

Origen de las vistas ópticas

Las vista ópticas aparecieron en Inglaterra durante el primer tercio del siglo XVIII y se fueron extendiendo por Europa. No era extraño encontrarlas en los salones ilustrados, ya que permitían satisfacer la curiosidad por conocer los principales monumentos en una época en que los viajes no eran habituales.

Durante este siglo las ciudades donde más vistas ópticas se imprimieron fueron Londres, París, Bassano y Augsburgo. No obstante, se produjeron a menor escala en distintos países. En España ha quedado registrada la producción de una serie de vistas ópticas de la ciudad de Madrid en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Aquí vemos un ejemplo de otra vista óptica de Madrid. Se ve el antiguo Real Alcázar, palacio real hasta su incendio en 1734. 

Un dato interesante es que todas se realizaban con la misma técnica de grabado y similar tamaño, lo que nos habla de un intento de estandarización, que favorecía el comercio internacional de las vistas ópticas.

El éxito de las vistas ópticas se mantuvo hasta principios del siglo XIX ligado al uso de la caja óptica en espectáculos ambulantes. En las ferias que recorrían Europa se pusieron muy de moda distintos tipos de artefactos ópticos, considerados predecesores del cine, como la linterna mágica.

El zograscopio y la caja óptica

Hablemos un poco de cómo eran esos curiosos visores ópticos, que permitían sumergirte dentro de una imagen y fascinaban a personas de todas las clases sociales.

Los primeros zograscopios aparecieron en París en 1730 y hacia 1745 comenzaron a aparecer sus versiones inglesas.

zograscopio

El zograscopio era un artefacto pensado para usar en el interior, normalmente en una casa aristocrática o burguesa. Estaban hechos de maderas nobles y recuerdan bastante a un atril de pie. En la parte superior tienen una lente biconvexa enmarcada y un espejo puesto en ángulo de 45 grados. La vista óptica se colocaba debajo y detrás del aparato para poder contemplarla a través de la lente.

Caja con vistas ópticas

La caja óptica era una caja de madera cerrada con lentes y un lugar en el que se insertaba el grabado. Las cajas ópticas eran muy utilizadas en ferias y espectáculos ambulantes. A veces se usaba la luz de las velas para cambiar los efectos obtenidos al observar las imágenes.

Aquí vemos una pequeña caja óptica plegable del siglo XVIII, que se podía transportar con facilidad por un vendedor ambulante.

caja óptica plegable

Más abajo vemos un ejemplar del siglo XIX, patentado por un fabricante de juguetes, que se utilizaba con litografías coloreadas por ambas caras y permitía crear imágenes diurnas o nocturnas en función de cómo estaban expuestas a la luz.

Fuentes:

Tesis doctoral La mirada óptica.Vistas ópticas y espectáculos visuales en España durante los siglos XVIII y XIX de Celia Cuenca Córcoles.

Información sobre una vista óptica opaca del Museo del Cine - Colección Tomàs Mallol de Girona.

Zograscopio del Museo del Cine - Colección Tomàs Mallol de Girona.

Zograscopio de colección particular Foticos Collection

Caja óptica plegable del siglo XVIII de la colección particular Fóbicos Collection

Caja óptica del Museo del Cine - Colección Tomàs Mallol de Girona.

Vista óptica del Real Alcázar

 

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